La pobreza energética se define, a nivel europeo, según la Directiva de Eficiencia Energética (2023/1791) como "toda situación en la que un hogar no puede acceder a los servicios energéticos esenciales cuando dichos servicios proporcionan unos niveles básicos y dignos de vida y salud, como calefacción, agua caliente, refrigeración e iluminación adecuadas, y la energía para hacer funcionar los aparatos, dados el contexto nacional pertinente, la política social nacional existente y otras políticas nacionales pertinentes, como consecuencia de varios factores, incluidos, como mínimo, los siguientes: inasequibilidad, renta disponible insuficiente, gasto energético elevado y escasa eficiencia energética de los hogares.
Es decir, la pobreza energética es la situación que se da cuando un hogar no puede satisfacer sus necesidades básicas de energía.
El acceso a la energía, la inclusividad, la equidad y el no dejar a nadie atrás son principios que se aplican para detectar, abordar y reducir la pobreza energética y garantizar una transición justa hacia la neutralidad climática.
El Ayuntamiento de Zaragoza lleva años trabajando dando respuestas para hacer frente a la porbreza energética.