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02 julio 2026

Zaragoza culmina el proceso participativo para los espacios vecinales del nuevo edificio vivienda de alquiler asequible de Torrero

La polivalencia, la convivencia intergeneracional y la participación activa del vecindario marcarán los usos de los bajos del edificio en Torrero, un proyecto que consolida la estrategia residencial de rentas asequibles  impulsada por el Ayuntamiento
Los representantes vecinales y expertos universitarios, junto a Zaragoza Vivienda, marcan los cinco pilares para dinamizar los espacios sociales abiertos al barrio que se integrarán en el bloque residencial

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El Ayuntamiento de Zaragoza ha concluido con éxito el proceso participativo diseñado para abordar los usos sociales y vecinales de los espacios comunes del futuro edificio municipal de 32 viviendas de alquiler asequible que se construirá en el barrio de Torrero. Este proceso de consulta ciudadana, que ha contado con la estrecha colaboración de expertos de la Universidad de Zaragoza, celebró ayer su sesión de clausura en una reunión abierta al vecindario en la Junta Municipal del Distrito de Torrero, donde se establecieron las prioridades estratégicas para la sociedad municipal Zaragoza Vivienda.
Así lo ha explicado el concejal delegado de Vivienda, José Miguel Rodrigo, quien ha participado en la última sesión junto a la concejal delegada de Distritos, Pilar Cortés; técnicos de la sociedad municipal de la vivienda; vocales de la Junta Municipal de Torrero; asociaciones como Montes de Torrero, Venecia, La Paz, El Trébol, Fundación Adunare, y otros vecinos a título particular.

"Para nosotros era fundamental escuchar al barrio", ha apuntado José Miguel Rodrigo, quien ha especificado que "el proceso participativo que hemos cerrado junto a los técnicos de la Universidad y el tejido asociativo de Torrero nos marca un camino ilusionante para los locales de la planta calle, porque queremos que el edificio y sus residentes mantengan una relación completamente porosa con el entorno".
Ahora, todas las aportaciones realizadas "se trasladarán a los redactores y ejecutores de las obras para diseñar y preparar los espacios de la planta baja como salas polivalentes e intergeneracionales que actuarán como un verdadero corazón operativo para el vecindario, dinamizado la vida del barrio y aportando un servicio de calidad", ha explicado el concejal delegado de Vivienda.

Tras la intensa fase de consulta con el tejido vecinal, se han consolidado los pilares fundamentales que deben regir la intervención comunitaria. En primer lugar, se subraya la importancia de la polivalencia para diseñar espacios que permitan usos simultáneos y adaptables, evitando así la rigidez de las distribuciones funcionales tradicionales. Igualmente, se ha destacado la intergeneracionalidad para que el edificio sirva como un nodo de encuentro donde convivan jóvenes, familias y mayores, rompiendo por completo la segregación por edades. Asimismo, se hace hincapié en su función asociativa como soporte físico para garantizar la accesibilidad a las entidades vecinales frente a la saturación actual. Por último, se refuerza la participación activa del vecindario como animador para ir más allá del mero rol de consumo de actividades.

En lo relativo a las propuestas de usos del equipamiento, los mayores consensos ciudadanos se centran en la prevención de la exclusión juvenil mediante la recuperación del ocio educativo no académico, así como en la prevención de la cronicidad y el fomento del bienestar físico y mental tanto en mujeres como en personas mayores. Paralelamente, se ha priorizado la habilitación de un espacio climatizado y accesible durante las horas centrales de verano para mitigar la pobreza energética, la visibilización y creación de redes de autocuidado para las familias monoparentales del barrio, la mitigación del desempleo a través del impulso de la formación práctica y, finalmente, la mejora integral de la convivencia comunitaria mediante el encuentro intercultural.
Esta estrategia de participación activa se apoyará en una serie de principios operativos que incluyen una programación de horarios híbrida, un necesario equilibrio de apertura ciudadana, y la garantía de que la relación entre los futuros residentes y el propio barrio de Torrero sea completamente porosa y evitar así que la infraestructura se convierta en un bloque aislado. Se ha solicitado diseñar los espacios para la implicación directa de los futuros inquilinos como partícipes activos de los locales de planta calle y una mezcla social adecuada en la promoción.

VIVIENDA ASEQUIBLE EN LOS BARRIOS
En el marco de estas políticas municipales de vivienda, el Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la sociedad Zaragoza Vivienda, ha adjudicado recientemente las obras para la construcción de este proyecto, que dotará al distrito de Torrero de un nuevo bloque de 32 alojamientos destinados al alquiler asequible. El inmueble se levantará sobre una parcela de titularidad municipal de algo más de 1.000 metros cuadrados, ubicada estratégicamente entre la avenida de América y la plaza de la Memoria Histórica. El proyecto cuenta con un presupuesto de adjudicación de 5,5 millones de euros y contempla un diseño funcional que distribuye el espacio en una planta baja dedicada precisamente a esos equipamientos vecinales y servicios sociales predefinidos, sobre la cual se elevarán tres plantas que albergarán las diferentes viviendas.
Estos pisos, con superficies útiles que oscilarán entre los 45 y los 65 metros cuadrados, estarán compuestos por uno o dos dormitorios, orientándose especialmente a dar respuesta habitacional a la emancipación de los jóvenes y a las familias monoparentales bajo un régimen de rentas limitadas y proporcionales a los ingresos. Uno de los elementos arquitectónicos más destacados de este desarrollo será su fuerte apuesta por la sostenibilidad y la construcción industrializada avanzada, que supondrá más del 30% del presupuesto de ejecución material. Este sistema innovador, que imita el ensamblaje por módulos, permitirá optimizar los recursos y acortar drásticamente los plazos de edificación del complejo.
Además, el edificio aspira a conseguir la máxima eficiencia con una calificación energética de categoría A gracias a su excelente nivel de aislamiento térmico y acústico, así como a la instalación de paneles fotovoltaicos en su cubierta, los cuales garantizarán el abastecimiento energético del propio inmueble. Este ambicioso planteamiento sigue la estela de modelos de éxito anteriores impulsados por el Consistorio en otros distritos, consolidando una estrategia urbana en la que la vivienda pública, la más alta eficiencia energética y los servicios abiertos al barrio diseñados de la mano de la ciudadanía se combinan para modernizar el parque residencial zaragozano y mejorar la calidad de vida de todos sus vecinos.
"El consenso que se ha alcanzado para destinar estas zonas comunes a recuperar el ocio educativo juvenil, combatir la soledad no deseada de nuestros mayores y ofrecer refugios climáticos en verano, demuestra la madurez de la participación ciudadana en Zaragoza. Como administración pública, nuestro papel es facilitar la financiación y garantizar que este modelo sea sostenible, evitando cualquier uso exclusivo y cerrado, y asegurando que estos equipamientos sirvan como un motor de integración intercultural", ha resumido José Miguel Rodrigo.