Misión Zaragoza Ciudad Neutra

Comunicaciones

Zaragoza era una provincia bien comunicada en la época. Además del auge del transporte ferroviario, contaba con una importante red de líneas de automnibus que facilitaban la conexión entre la capital y los pueblos. Entre ellas, estaban las rutas de Luna-Fraga-Villafranca o la de Belchite-Mediana-Zaragoza, así como otras que enlazaban municipios como Zuera, Borja, Leciñena, Alcubierre y Osera, contribuyendo a evitar el aislamiento de estas poblaciones.

El sonido estridente de la bocina de estos vehículos servía como aviso para los pasajeros rezagados, marcando el inicio de cada viaje.

En la actualidad, la jaculatoria de la virgen del Pilar es reconocida tanto por los zaragozanos como por los visitantes de la ciudad. Sin embargo, no ha sido la única señal acústica relevante en la ciudad. Puede que una de las más emblemáticas del siglo XX fuese la sirena del Banco de Aragón, y aunque sólo sonaba una vez al día, marcaba el ritmo de la ciudad.

En 1925, bajo la dirección del arquitecto Don Pascual Bravo, la sirena existente fue reemplazada por otra de mayor potencia, con el propósito de ampliar el alcance de su sonido a una zona más extensa de la ciudad.