Excavación
La historia de los trabajos arqueológicos en este enclave comienza en 1982, cuando se acometió la regularización del trazado de la calle San Juan y San Pedro, en el casco histórico de Zaragoza, descubriendo parte de una estructura porticada de época romana. A continuación, se ampliaron las excavaciones al solar contiguo, en los números 3-7 de la misma calle, donde aparecieron los restos de una gran piscina, a la que correspondía el pórtico perimetral constatado en la vía pública.
En 1986 el Ayuntamiento de Zaragoza asumió la conservación in situ de parte de los restos, identificados como dependencias de unas grandes termas públicas de la ciudad.
En 1990 dieron comienzo los trabajos de protección de los mismos, realizándose catas periféricas para la cimentación de los muros del nuevo edificio que iba a construirse y que albergaría el conjunto arqueológico. Sus resultados permitieron el hallazgo de unas letrinas públicas pertenecientes a una fase anterior a la piscina porticada.