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Artículo escrito por Lucía Villalva
"Aquel día todo salió tan mal que nos dio la risa.
Y ahora no recuerdo nada de lo que salió mal. Solo la risa."
EL VERANO EN QUE ME PROHIBIERON REÍR
Sobre la risa como elemento de supervivencia
Fue un verano en Galicia cuando un niño me atropelló con su canoa mientras yo hacía windsurf. Recuerdo el "crack" perfectamente. Quedarme blanca. Temer por haberme roto el cuerpo en dos. Caí de la tabla y me arrastré como pude hacia la orilla. Todo muy dramático, como en un episodio de Los Vigilantes de la Playa. Esa misma mañana me llevaron al médico y me dijo que tenía una costilla fracturada. No era grave, pero necesitaba reposo absoluto. Prohibido moverme, y lo más impactante: PROHIBIDO REÍRME. El movimiento de la caja torácica al reír hacía peligrar mi recuperación. Me dio la risa por lo surrealista de la prescripción y ahí vi que era sensata; al salir el aire de mi cuerpo, noté perfecta y perturbadoramente como la costilla rota bailaba en mi interior. Así que tuve que aceptarlo: comenzaba mi verano de seriedad.
Como siempre, no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Ese triste verano descubrí que la risa no es un mero añadido para hacer la vida más llevadera. Que el humor es, como el Amor, un elemento ESENCIAL para nuestra supervivencia. El arma más poderosa contra algunos de los estados que más nos cuestan soportar: el dolor, el estrés, la monotonía y la tristeza.
Lo digo yo, pero también la ciencia: la risa y el humor son fundamentales para nuestra salud mental y física. Investigaciones muestran que la risa reduce el estrés al bajar los niveles de cortisol (como los masajes, la meditación o comer frutas y verduras) y aumenta las endorfinas, lo que nos hace sentir bien.
Reír contra la rutina
Una de las primeras cosas de las que me di cuenta es que, sin reír, los días pesan toneladas. Cuando eres adulto hay que hacer miles de cosas aburridas: la declaración de la Renta, poner lavadoras, saludar a gente que te cae mal, hacerse llamar project manager, usar Excel… Nuestros días serían una sucesión de deprimentes obligaciones de no ser por nuestra capacidad para el humor. De no ser porque lo normal es que, al final del día, en algún bar, en algún café (casi siempre en compañía) acaba llegando una risa que resquebraja sin esfuerzo la pesada losa de la adultez. Nos libera. Nos oxigena. Nos quita esa carga sobre los hombros y de repente la vida se hace más ligera.
Hay una frase que dice: "La única diferencia entre la rutina y la tumba son los metros de profundidad". La risa es una de las pocas cosas capaz de elevarnos sobre esos metros. De convertir lo grave en leve.
Una verdadera carcajada es un trocito de libertad en este mundo encorsetado. Una flor entre el asfalto.
Reír contra el dolor
Piensa en los momentos en los que más te has reído. No son los más glamurosos, ni los más apacibles. Suelen ser, al menos en mi caso, ocasiones donde estaba traspasada, cansada, enferma, o llevaba horas sin dormir. Momentos de desesperación, en los que te da igual todo y te olvidas de las ataduras sociales. Cuando no sabemos "si reír o llorar", elegir reír es lo más inteligente.
Esto se llama "Humor de patíbulo" y es generado para combatir el estrés y ansiedad ante situaciones desesperadas. Si somos capaces de tomarnos los momentos difíciles con humor, cuando el tiempo pase, no los recordaremos como tal.
Un ejemplo: durante la guerra de Egipto, Napoleón y su ejército estaban rodeados por tropas enemigas, sufriendo el calor abrasador. En ese momento, un soldado intentó montar un camello, pero el animal lo derribó. Napoleón, normalmente impasible, rompió en carcajadas y contagió a toda la tropa. Según los historiadores, no ganaron, pero a nadie le importa contra quién, ni por qué luchaban, sólo quedó para la historia la imagen de la tropa riendo antes de la batalla.
Otro: cuando el humorista Pedro Muñoz Seca ante el pelotón de fusilamiento en la guerra civil dijo al enemigo "Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, mi mujer, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar… y es el miedo que tengo".
Porque hay situaciones ante las que, como dijo Ylenia: "solo nos queda reírnos". Porque reírnos siempre nos queda.
Aquel verano avisé de que nadie me contara chistes. No cogería el teléfono a mis amigos graciosos. No vería The Office, ni Friends, ni por supuesto Paquita Salas. Me alejaría como de un virus, de todo aquél con risa contagiosa. Me censuré la comedia en todas sus formas.
Aguanté exactamente tres semanas de seriedad que ahora recuerdo grises e insípidas (como diría mi amigo Antonio: "Un capítulo para saltarse cuando lean la biografía de nuestras vidas") Lo que pasó fue totalmente inesperado, o quizás lo más esperable del mundo: mi cuerpo no aguantó sin humor. Desarrollé una forma de risa mental. Me reía con la mente. Notaba la carcajada queriendo acudir a la base de mi garganta, pero la retenía y desviaba dejando que explotase en mi interior, calladamente. Nada que ver con la maravillosa sensación de la que hablaba antes, pero me dio para sobrevivir.
Más tarde supe, gracias a la psicóloga Erika Alcolea que esto es posible porque mi cerebro era capaz de comenzar a liberar endorfinas, dopamina y adrenalina, aunque no le dejara a mi cuerpo reírse físicamente
Descubrí que la risa era como el agua, siempre encuentra un resquicio por el que colarse, y es esencial para la vida en este planeta.
No se puede vivir sin ella. Ni siquiera un verano.
Sobre la risa:
"Nada vale más que la risa, es fortaleza reír y abandonarse. Ser ligero. La tragedia es lo más ridículo que tiene el hombre"
Frida Kahlo
"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano."
Víctor Hugo
"La risa es el regalo que Dios nos ha dado para pedirnos perdón por darnos consciencia."
Anónimo
"Es mejor ser tremendamente ridículo que tremendamente aburrido"
Marilyn Monroe
"La risa es la distancia más corta entre dos personas."
Victor Borge
"Que sea guapo, feo, rico, pobre me da igual. Lo importante es que os haga reír"
Mi abuela Pepita
"Reírse es un elemento esencial de supervivencia. No teníamos casi para comer, pero nos reíamos mucho."
Patti Smith
"Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma."
Nana de la cebolla - Miguel Hernández
"Un dia sin reir es un día perdido"
Charles Chaplin
Fuentes:
La Nueva Crónica. (s.f.). Según Pedro Muñoz Seca. La Nueva Crónica. Recuperado de https://www.lanuevacronica.com/opinion/segun-pedro-munoz-seca_157195_102.html.
National Geographic. (2023, mayo). ¿Por qué la risa puede ser una gran medicina? Recuperado de https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2023/05/por-que-la-risa-puede-ser-una-gran-medicina
Autor desconocido. (2023). Napoleón y la campaña de Egipto. La aventura que... YouTube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=lxDvZtUNpAg.