La Inteligencia Artificial en el empleo: ¿tenemos más trabajo o menos?
Artículo publicado en el número 7 de la revista Zaragoza Joven.
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Sergio Guillén
La inteligencia artificial, que llamaremos a partir de estas líneas con sus siglas IA, ha transformado nuestro día a día, ya que es una de las tecnologías que afecta a nuestra sociedad en términos incluso como la empleabilidad. La IA, que se compone, entre otros, de sistemas autónomos y algoritmos de aprendizaje, varía la forma en la que todo se lleva a cabo, de modo que el panorama laboral se ve redefinido. Tiene dos caras, por una parte aumenta la eficiencia, pero también reemplaza el trabajo humano, lo que viene a significar que hay puestos que no tienen por qué ser ocupados por personas, sino que las máquinas tienen también la capacidad para realizarlos de forma independiente. Los cambios tecnológicos, en realidad, no son nada nuevo, sino que ya ha habido en etapas como la Revolución Industrial (siglo XIX).
La IA permite la automatización de tareas repetitivas, sobre todo en sectores como la logística o el comercio minorista. En ellos, los sistemas automatizados y los robots con inteligencia artificial han sustituido el trabajo realizado por los humanos en el pasado. En Amazon, por ejemplo, los robots se encargan de mover los productos, por lo que ya no es necesario que los trabajadores del almacén realicen estas tareas. Lo mismo ocurre en las fábricas: los robots pueden realizar trabajos de montaje de manera más eficiente que los humanos, ¡y pueden hacerlo más rápido!
La inteligencia artificial también ha transformado los trabajos intelectuales. Por ejemplo, en el ámbito jurídico existen herramientas para analizar documentos y contratos legales, que hasta ahora sólo podían ser realizados por humanos. En medicina, es un sistema utilizado para diagnosticar enfermedades y prescribir tratamientos.

En lo que a la empleabilidad se refiere, el impacto de la IA no solo se refiere a la sustitución de trabajos. De hecho, la demanda de habilidades en el mercado laboral ha sufrido una transformación. Ahora, la capacidad de trabajar junto a sistemas de IA, e incluso usar herramientas que provienen de ella, son ahora habilidades en muchos campos. Por ello, hay un aumento en la demanda de habilidades tecnológicas y analíticas, y de competencias en áreas como la ciberseguridad y la ética de la IA.
Pero hay que resaltar que la inteligencia artificial no es negativa por sí misma, porque hay trabajos que buscan implementarla. Y resulta que estos trabajos están en auge, tal y como apunta un estudio de LinkedIn. En él, se explica que las habilidades en aprendizaje automático (el proceso por el que los ordenadores aprovechan las redes neuronales para reconocer patrones y mejorar su capacidad para identificarlos) y en ciencia de datos (el estudio de datos con el fin de extraer información significativa para empresas) están entre las más demandadas en el mercado laboral actual. Los/as informáticos/as, desarrolladores/as de software e ingenieros/as de inteligencia artificial pueden gestionar y construir sistemas, lo que ofrece muchas oportunidades profesionales y grandes recompensas.
Asimismo, la velocidad del desarrollo de la IA apunta a la importancia del aprendizaje y la adaptación continuos. Por lo tanto, los/as trabajadores/as deben estar dispuestos/as a adquirir nuevas habilidades y, lo que es más importante, a adaptarse a las nuevas tecnologías si quieren seguir participando en el mercado laboral. Los programas de capacitación y nuevas capacitaciones y habilidades son importantes ahora para preparar a la fuerza laboral para el futuro.
Pero no es oro todo lo que brilla, ya que la inteligencia artificial tiene muchos problemas, como su capacidad de crear desequilibrios en el mercado laboral. Por ejemplo, es posible que se pierdan empleos en ciertos sectores, lo que afectará a los/as trabajadores/as con menos habilidades técnicas. Otro problema puede ser la concentración de la inteligencia artificial en manos de unas pocas empresas tecnológicas, creando oligopolios. También se teme que provoque desigualdades económicas. Los trabajadores y trabajadoras en puestos como servicio al cliente o producción en masa son desplazados porque sus puestos son más fácilmente reemplazables por la inteligencia artificial. La situación es diferente para los empleados con habilidades avanzadas en tecnología y análisis de datos que pueden aprovechar las oportunidades creadas por la inteligencia artificial. Esto puede crear bipolaridad en el mercado laboral.
Si queremos implementar la inteligencia artificial, debemos considerar cuestiones éticas. Si los algoritmos no se diseñan cuidadosamente, la toma de decisiones automatizada puede resultar sesgada y discriminatoria. Es importante que las empresas y los desarrolladores consideren la transparencia y la equidad en sus sistemas de IA. Además, la protección y la seguridad de los datos son cuestiones clave, ya que la IA a menudo requiere grandes cantidades de datos personales para funcionar de forma eficaz.
A medida que la inteligencia artificial siga desarrollándose, es probable que aumente su impacto en el empleo. Sin embargo, existen formas y estrategias que pueden reducir los impactos negativos y maximizar los beneficios, como las políticas gubernamentales y la educación. Los gobiernos tienen un papel importante que desempeñar para facilitar la transición a una economía impulsada por la IA. Esto incluye invertir en educación y capacitación para preparar a los/as trabajadores/as para futuros empleos. Los sistemas educativos deben adaptarse para enseñar habilidades técnicas y pensamiento crítico desde una edad temprana. Además, programas de apoyo como el seguro de desempleo y los programas de reentrenamiento ayudan a los/as trabajadores/as desplazados/as a encontrar nuevas oportunidades. Por eso la IA no debería verse como un reemplazo directo de los trabajadores, sino que debería verse como una herramienta que complementa y mejora las capacidades humanas. Muchas tareas pueden beneficiarse de la colaboración entre humanos y máquinas, ya que ahí la IA se encarga de las tareas diarias más mecánicas mientras las personas se centran en los aspectos creativos y estratégicos. Este enfoque puede aumentar la productividad y crear nuevos tipos de empleos que antes no existían.
La IA también está impulsando la innovación y creando nuevas oportunidades de negocio. Las startups y las empresas utilizan la inteligencia artificial para desarrollar nuevos productos y servicios que antes no eran posibles. No sólo creará nuevos puestos de trabajo, sino que también contribuirá al crecimiento económico. Gracias a la inteligencia artificial se han logrado grandes avances en áreas como la salud, la energía y el transporte, que pueden mejorar la calidad de vida y crear nuevas formas de trabajar.
El impacto de la inteligencia artificial en el rendimiento también varía significativamente entre regiones e industrias. Por un lado, los países desarrollados están invirtiendo en infraestructura tecnológica y educación para preparar a sus ciudadanos para la era del conocimiento. Por ejemplo, se están implementando a gran escala programas de capacitación en habilidades digitales en Europa y América del Norte. Por el contrario, muchos países en desarrollo enfrentan desafíos relacionados con la infraestructura y el acceso al conocimiento técnico, lo que puede exacerbar la desigualdad laboral internacional.
No hay duda de que la inteligencia artificial está cambiando el mundo del trabajo de muchas maneras y en profundidad. Si bien se trata de un gran desafío, especialmente en términos de desigualdad y desempleo, también hay muchas maneras de mejorar la eficiencia, la creatividad y la calidad de vida. La clave para gestionar este cambio es la adaptación, la formación continua y la colaboración entre humanos y máquinas. El desarrollo y uso de la inteligencia artificial a través de directrices adecuadas y enfoques éticos puede reducir los riesgos y al mismo tiempo aprovechar los beneficios, mejorando así el equilibrio y la estabilidad del trabajo en el futuro.