Las adicciones: un secuestrador de cerebros
Artículo publicado en el número 7 de la revista Zaragoza Joven.
Cuerpo de la noticia
Info Joven con la colaboración del Centro Municipal de Atención y Prevención de las Adicciones (CMAPA)
Ser inteligente es sinónimo de ser libre, de poder elegir. Y ser adicto/a es justo su antónimo. Es estar preso/a de algo, alguien, o de nosotros/as mismos/as. Las adicciones pueden ser palos en las ruedas que nos ponemos con el vano intento de resolver traumas emocionales y que no nos permiten avanzar. Son el cómo y solo con inteligencia podemos encontrar algún porqué, limitar algún cuando y como y sobre todo con quién y para qué.
La inteligencia interfiere y define la capacidad de deseo, de autocontrol o dominio personal en los estadios del proceso adictivo y su resolución última, que es la del sentido profundo de la inteligencia, la libertad de elección.

Desde la neuropsicología se habla de un " cerebro secuestrado" cuando se ingieren tóxicos o de "miopía cerebral" (no ver las consecuencias), haciendo alusión a esa dificultad de elegir la opción más ventajosa o adaptativa y a la otra gran dificultad: que resulta muy costoso el aprendizaje de situaciones nuevas, bien sean alternativas de pensamiento, de conductas satisfactorias y diferentes del consumo de tóxicos, crear relaciones nuevas o implementar estilos creativos para estar gozosos/as. Las redes neuronales se han automatizado y esclavizado bajo el señorío de las adicciones y les cuesta generar nuevas conexiones que se traduzcan en acciones, pensamientos y especialmente emociones que permitan la autonomía, libertad de acción e identidad.
Las capacidades cognitivas, la anticipación de consecuencias y la planificación que se ven reducidas con esa miopía cerebral para el futuro, además de no visualizar las consecuencias de las acciones del presente. Por ejemplo, al abusar del alcohol no se ven las posibilidades de tener un accidente de tráfico si se conduce, una agresión en un contexto de desinhibición o una conducta sexual con consecuencias como embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual. La atención se minimiza o se dispersa, la memoria se funde a negro o se traumatiza, el pensamiento se automatiza o se bloquea y la identidad se desintegra o se divide como las muñecas rusas, unas matriuskas que no conocen la inmediatamente superior o inferior aunque están conteniéndose unas en otras.
Una forma de visualizar el ser humano y sus componentes es usar la metáfora del cochero. El cochero serían los lóbulos prefrontales cerebrales y el carruaje, nuestro cuerpo. El cochero es quien nos lleva en dirección a una acción (estudiar, trabajar, tener amigos/as, hacer deporte, realizar una actividad creativa…). Sin él, el carruaje no tendrá destino y los caballos (nuestro sistema límbico) irán donde su instinto les oriente: alimentación, reproducción… sin otro objetivo familiar, individual o social diferente, sin poder elegir. Además existe un elemento clave, que es el que realmente conoce y tiene conciencia: el viajero. El destino es atribuir significado último al viaje de la vida, que da sentido a la existencia. Las adicciones pueden comprometer a todos los tipos de inteligencia: dañar el cerebro en corteza (cochero) descontrolar los impulsos de los caballos (el sistema límbico), muchos órganos del cuerpo (el carruaje), pero especialmente al viajero, a su conciencia, su sentido vital, su libertad de acción y su capacidad de elegir, en definitiva a su inteligencia general.
Ya te hemos contado que hay diferentes tipos de inteligencia. En el tema de las adicciones, las más relevantes son la intrapersonal y la emocional ( el autocontrol, la autoconciencia, empatía y habilidades sociales…). Es decir, las habilidades de conocer al otro y a nosotros/as, escuchar el cuerpo e identificar bajo qué emoción decidimos son las claves. Todos los estudios indican que si se implementan y desarrollan estas habilidades, retrasan el inicio de los consumos de alcohol, tabaco y cannabis y son herramientas esenciales para redirigir la deshabituación cuando ya están instaladas las adicciones. Otra implicada es la inteligencia interpersonal: al no ser capaz de decir que no ante la presión del grupo para consumir, no elegir una conducta saludable para compartir con amistades o una relación consciente afectivo sexual.
La inteligencia nos tiene que permitir elegir lo saludable, lo bello, y lo verdadero, si no es así, nos conduce hacia la prisión, la enfermedad, la fealdad , y la mentira. Necesitamos un imaginario, un arquetipo inteligente, libre y hermoso. Estamos programados para ello y no para lo contrario.
La elección está en nuestra mano.
Apps para dejar malos hábitos
Quitzilla (romper un hábito)
Aunque habría que diferenciar entre mal hábito y adicción, este programa del dispositivo de teléfono móvil (sustituyendo o apoyando a la terapia de deshabituación por medio de un terapeuta), ayuda a hacer un seguimiento y un catálogo de adicciones sobre las que hacer cambios como: hábito personalizado, alcohol, fumar, drogas, pastillas, porno, marihuana, indecisión, videojuegos, juego con apuestas, ver televisión, compras impulsivas, redes sociales (Facebook, Twitter (X), Instagram, Reddit, (faltaría TikTok), comida basura, azucar, comer en exceso, carne, refrescos, café , insultos , mentiras, peleas.
Lo primero que te pide es cuanto dinero y tiempo desperdicias al día .( gastas o pierdes de libertad ) ….y cuando ha sido la última vez que has consumido o realizado el hábito dañino o adicción .
VLOV (app para el tratamiento de adicciones)
Valora más la conexión con terapeutas de referencia como objetivo, y pide teléfonos de terapeuta, de persona de referencia o cercana y uno de emergencias también para situaciones de crisis, realizada por un terapeuta aunque es para sistema operativo de Apple.
En este caso, el catalogo de adicciones es policonsumo, alcohol, nicotina, cannabis, cocaína, opiaceos, drogas de diseño, juego compulsivo, sexo compulsivo, apuestas on line, psicofármacos y otros.