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Celebrar la diferencia


Artículo publicado en el nº 5 de la revista Zaragoza Joven (marzo de 2024).

Salud - Salud emocional

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INFO JOVEN con la colaboración de ASESORÍA PSICOLÓGICA DE ZARAGOZA JOVEN

¿Somos diferentes o iguales? Es la pregunta del millón (y a la que le estamos dando vueltas durante todo este número). Hay personas altas y bajas, con intereses muy diferentes, creencias dispares… A veces, nos centramos tanto en las diferencias, que nos parece que no tenemos nada que ver con quien tenemos al lado. Sin embargo, si rascas esa superficie, afloran todas las cosas que nos acercan: tenemos las mismas necesidades, tanto físicas como sociales, psicológicas e incluso espirituales. Esas divergencias que encontramos tan importantes no son más que un envoltorio, una forma de expresión, pero en el fondo nos parecemos mucho más de lo que pensamos.

No solo somos similares a otras personas jóvenes, sino que estas necesidades también las compartimos entre generaciones. Está claro que no son exactamente las mismas las que tienes con 14 años que con 60, pero las emociones (amor, miedo, etc.) se mantienen, igual que nuestras necesidades (alimento, un techo, tener relaciones sociales...). Es por eso que, aunque a veces parece que hay un choque entre "la juventud" y "los/as adultos" o "las personas mayores", en realidad tenemos muchos más puntos de unión de los que pensamos.

Esto no quiere decir que todas las personas seamos clavadas. Claro que tenemos nuestras diferencias. Dentro de la base común de que somos personas con necesidades, cada una tenemos nuestros caminos. ¡Y menos mal! ¿Te imaginas lo aburrido que sería si todos/as fuéramos exactamente iguales, si no hubiera diversidad de opiniones? Todos/as iguales, vestidos/as como si llevásemos uniformes, sin discutir nunca… Si viviésemos así, no tendríamos la oportunidad de aprender de las demás personas, no ampliaríamos nuestro mundo a través de las vivencias de los otros.

Por ejemplo, una dimensión de todas las personas es la espiritualidad. Aunque lo primero que nos suele venir a la cabeza cuando hablamos de espiritualidad es una religión, en realidad se refiere a todo lo que no es físico, sino con nuestras creencias y todo lo que tiene que ver con lo cognitivo. Esta espiritualidad se puede vivir de muchas maneras: desde una religión organizada a una forma particular. Yo puedo tener la mía, pero conforme conozco otras, amplío mi mundo. Además, como todas estas expresiones de espiritualidad vienen de una necesidad común, puedo encontrar las conexiones que hay entre ellas. Si has leído o visto La vida de Pi, recordarás como su protagonista explora diferentes religiones y, en lugar de quedarse solo con una y discriminar las demás, decide abrazar tres y aprender de todas. Aunque dos personas vivan su espiritualidad de manera diferente, su interés por ella les puede servir como punto en común.

A veces, podemos sentir que no encajamos cuando hay algo que nos hace diferenciarnos de las personas que tenemos alrededor. Lo interesante es cambiar el chip: mirar nuestra diferencia a los ojos y pensar en lo que puedo aportar gracias a ella. Nuestras peculiaridades son la base del pensamiento creativo, la inteligencia y la resolución de problemas. Nuevas miradas y enfoques se traducen en diferentes formas de pensar. Y esto siempre trae avances.

Siempre hay personas que vean lo diferente como algo negativo. Ahí ten claro que es su problema, no el tuyo. Si quieres, puedes explicarles lo que te acabamos de contar sobre lo importante que es la diferencia, como nos abre la mente y nos permite avanzar. Pero ojo, no es tu obligación ir educando a todo el mundo las 24 horas del día, es un gasto de energía que no siempre vas a poder o querer hacer y es totalmente válido. Además, en ocasiones es como hablar con la pared: están tan convencidas de su prejuicio, que no te van a escuchar. En ese caso, lo mejor es no perder tiempo con ellas. Si constituye una discriminación, recuerda que puedes denunciarla (te contamos cómo en unas páginas).

Al contrario, también habrá quien verá lo que te hace resaltar sobre los demás como algo positivo e interesante. Ese es un buen momento para celebrar nuestras diferencias, porque seguro que esa persona también tiene cosas para compartir contigo. No es cuestión de hacerle un interrogatorio, que a veces puede resultar incómodo, sino de escuchar y aprender. ¿Te atreves?


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