Autoempleo: Dos modelos que implican compromiso y éxito moral
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Eva Borja
Si alguna vez has tenido un sueño que se ha convertido en idea, y quieres hacer de esa idea un proyecto real… tu mejor opción es el autoempleo. Se trata de un modelo de actividad económica en la que tú mismo diseñas en qué quieres trabajar y cómo. En la sociedad de la comunicación e información, existen las start-up: un negocio nuevo que con la ayuda de nuevas tecnologías busca ir escalando poco a poco e ir generando beneficios.

Todo comienza con una buena idea que impulsar, y sobre todo, una pasión. Es el primer paso del desarrollo profesional a la hora de emprender. Se debe conocer a qué te quieres dedicar, algo tan sencillo como abrir una cafetería o una panadería; o como Álvaro Vidal, que con tan solo 26 años ha sido capaz de levantar la venta de las obras de arte que realizaba su pareja, a la vez que una empresa de animación infantil y un grupo de instalaciones eléctricas. Todo a través de internet y encontrando las necesidades del mercado.
La curiosidad ha sido el motor que ha estimulado todos los objetivos de Álvaro. En bBchillerato no sabía a qué dedicarse, y descubrió que lo que más le gustaba era estudiar. Gracias a esas ganas de aprender, emprender se ha convertido en su trabajo y también en su afición. "Yo, muchas veces, en vez de salir con mis amigos, he visto documentales de cómo realizar una instalación eléctrica, y disfruto con ello", confiesa con una sonrisa.
Desde entonces ha ganado, ha perdido, pero sobre todo ha disfrutado con cada experiencia. "Para mí conseguir el autoempleo es algo sencillo, pero el problema es conseguir que la estructura funcione sola". Álvaro poco a poco intenta "ir escalando". Es algo que aprendió cuando comenzó con cada una de sus empresas. En el mundo actual, según cuenta, lo importante es tener resultados rápidos y un marketing potente acompañado de publicidad. "Actualmente solo necesitas 30 euros para lanzar tu negocio". No hablamos de la compra de un local, ni de una gran inversión, únicamente algo que apasione y un sistema informático con el que ser capaz de crear una página web y nociones básicas de redes sociales.
Uno de los puntos fuertes para comenzar un negocio propio, es rodearse de personas que hayan superado los baches que supone un inicio; Jorge Terreu, a quien conocimos en el primer número de esta revista, y que se refiere a sí mismo como "CEO y nieto de Maximiliana", no dudó en apoyarse en empresarios y emprendedores experimentados de Zaragoza para poder continuar con su trabajo.
Maximiliana florece con el cariño de un nieto a su abuela desde Lyon, Francia. Fue en un intento desesperado de contactar con ella, pues Maximiliana, que en aquel año tenía 88, no se hacía con cómo utilizar su teléfono móvil. Jorge es ingeniero informático de profesión, y nieto de cabeza y corazón. Por eso, diseñó un móvil autónomo para poder hablar con su abuela, y ahora ya ayuda a miles de mayores en toda España. "De vez en cuando hablamos con personas más experimentadas que nos hacen de mentores", porque igual que saben que la juventud es muy buena para lanzarse con un proyecto, como confirma Jorge, "hay que rodearse de experiencia".
De la mano de su socio Pedro, encabeza una empresa de nueve personas. Su impulso fue ayudar a otras personas que lo necesitaban, y hacerse eco a través de los medios de comunicación. "Un proyecto que tenga impacto social conforme va creciendo tiene la oportunidad de mantener e incrementar ese impacto", algo que tanto terminó traduciendo como "creer mucho en lo que haces".
Poco a poco han ido creciendo, y destacan la estrategia de marketing: "Siempre hemos apostado por técnicas de growth-hacking, porque al ser una empresa pequeña, tenemos que estrujarnos un poco la cabeza". La clave es llegar con historias de verdad. "Llevamos tres navidades con Maximiliana, y hemos conseguido que las tres navidades nuestra historia cale en medios de comunicación a nivel nacional". Además, sus reconocibles colores verde y blanco acompañan en su página web y también en sus redes sociales, donde, por cierto, trabaja la community manager más mayor de todas las empresas conocidas: Conchita.
La clave es no perder la ilusión y persiste en él un "propósito social", porque según narra, es "el motor" para continuar con una idea convertida en negocio. Así que, como Jorge dice, "emprender no es saber hacer, sino hacer" siempre con "una pizca de suerte"; y como Álvaro sabe, a prueba y error, "eres capaz de ir creciendo" con pasión.