Los celos son una señal que te informa del peligro de perder el cariño de alguien que quieres por la presencia de otra persona
Te puedes sentir excluid@ y abandonad@
Es un sentimiento doloroso
La señal, si aprendes a procesarla, puede enriquecerte
Los celos son una emoción universal que, de una forma u otra, todos hemos sentido alguna vez. Es importante diferenciar los celos normales (adaptativos) de los que no lo son y para ello hay que tener en cuenta cómo y cuándo aparecen.
Si la situación o estímulo que te genera celos es pequeña y tu reacción muy intensa y/o destructiva, entonces tus celos pueden ser problemáticos (desadaptativos).
Cuando reaccionas de manera desproporcionada desde los celos, puedes ir dañando el vínculo de la relación de pareja, y es ese deterioro el que, probablemente, vaya produciendo alejamiento.
Los celos señalan el miedo o ansiedad de perder a una persona querida. En ocasiones, también tienen que ver con la posesión, cuando ese miedo aparece por considerar que el otro es tuy@ o por miedo a perder seguridad y/o imagen social.
En la adolescencia, los celos se desplazan hacia los amigos y las primeras relaciones sentimentales. En esta etapa evolutiva, todo se vive con gran intensidad ya que se pone todo el amor e ilusión en estas primeras relaciones.
Los celos los puedes sentir como dolor, como sensación de estar excluid@, de no ser tenid@ en cuenta, de sentirte abandonad@... Esto no quiere decir que la emoción sea negativa, aunque te genere malestar.
Una metáfora que te puede ayudar a comprender el sentido de esta emoción: Los celos serían como la luz roja del tablero del coche que indica que hay poca gasolina. Esa señal no es grata, sobre todo si estoy en la carretera y no sé cuánto falta para la próxima estación de servicio; sin embargo, es necesaria y útil porque te permite tomar las medidas para resolver el problema. (Norberto Levy).
Asumir que siento celos y poder hablar de ese tema sin duda no es fácil, pero te puede permitir hacer una revisión de la relación y así poder pensar en qué es lo que está faltando, qué ha sido descuidado o qué se ha perdido...
La causa más importante es la auto-desvalorización. Todos tenemos rasgos de nosotros mismos que no nos gustan, pero generalmente lo que nos produce problemas es la forma o grado de ese auto-rechazo.
Si yo pienso de mí que soy un/a inútil y un/a incapaz (u otros mensajes negativos parecidos), es natural que me sienta poco valios@ y crea que los otros van a pensar y sentir lo mismo hacia mí. Es lo que expresa con mucho ingenio aquella frase de Groucho Marx: No quiero pertenecer a un club que me acepte a mí como socio...
Yo tengo celos en aquellas áreas en las que me siento más insegur@. Entonces imagino que otra persona le va a dar a mi pareja todo aquello maravilloso que yo quisiera tener y no tengo. En este estado, puedo caer en interpretar cualquier situación ambigua como confirmación de ese miedo. Así es como se generan los celos.
Podemos decir que la desvalorización y la dependencia emocional son las causas psicológicas profundas de los celos excesivos y en consecuencia, hasta que no se resuelvan, los celos continuarán.
El equilibrio en la pareja se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro. Es necesario que cada uno tenga una sensación satisfactoria de la propia vida y crezca en el vínculo.
Es posible que se den momentos en los que temas perder el cariño de tu pareja a partir de algo que está haciendo o viviendo. Si ese temor es leve y la pareja lo puede procesar bien, puedes recordar que os podéis alejar pero que elegís seguir estando juntos y eso mismo os puede ayudar a valorar la relación.
Silvia Martínez Rodríguez
Asesoría Psicológica para Jóvenes del CIPAJ y de la Universidad de Zaragoza
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